El Bosco y sus delicias

El Museo Nacional del Prado de Madrid presenta El Bosco. La exposición del V centenario hasta el 26 de setiembre del 2016.

El bosco- Sala Española 01.jpg

Se cumplen 500 años de la muerte de Jerónimo Van Aeken, (circa 1450-1516), más conocido como El Bosco, y el Museo del Prado dedica una muestra sin precedente que explora el universo del maestro medieval con un total de 53 piezas: 23 de las 27 obras de El Bosco, y 8 de los 15 dibujos atribuidos al visionario holandés, entre otros artículos prestados de diferentes colecciones y museos del mundo.el-bosco-sala-espanola-03

En cuanto a la museografía, la novedad del montaje consiste en que se pueden ver el interior y el exterior de los trípticos en recorridos circulares. Entre estos, como suspendidos por la tenue iluminación y soportes invisibles, pinturas y dibujos, entre otros artículos, que permiten contextualizar las obras de El Bosco. Así como en el montaje que hicieron para los 400 años de El Greco en Toledo, el diseño del taller de Juan Alberto García de Cubas fue acertadísimo.

ELBOSCO_EXPO_6 (1).jpgYpuntoending.com

La comisaria de la exposición, Pilar Silva Maroto, jefe del departamento de pintura flamenca y escuelas del norte (1400-1600) y pintura española (1100-1500) del Museo del Prado, en lugar de un recorrido cronológico, optó por un recorrido temático dividido en 6 secciones, cada una en torno a uno o dos trípticos.

La primera sección se titula ‘El Bosco y ‘s-Hertogenbosch’ (literalmente, el bosque del duque), la ciudad natal del pintor medieval, actual Bolduque (o Bois-le-Duc), capital de la provincia de Brabante del norte, en el sur de los Países Bajos. Hertogenbosch no parece haber cambiado desde el 1500, se puede ver la misma casa que habitó El Bosco. Es la casa verde de la foto aquí abajo, la que tiene en los bajos una tienda de souvenirs, De Kleine Winst. 

La obra principal en esta sección es un tríptico, el Ecce Homo,  que si bien no es de El Bosco, sino de su taller, guarda íntima conexión con el pueblo; la multitud del panel central sigue una moda holandesa dificil de pasar por alto, como si la temática hubiera sido aterrizada al entorno próximo de El Bosco. El tríptico procede del Museo de Bellas Artes de Boston.

ecce-homo-triptico

En los paneles laterales figuran Peter van Os, quien encomendó el tríptico  al taller, acompañado de San Juan Evangelista. En el panel de la izquierda, su esposa, que falleció al dar a luz, acompañada de María Magdalena. En el panel central hay dos escenas, Cristo presentado a la multitud, en la que aparecen los primeros indicios de personajes tullidos, casi animalescos.

ecce-homo-04

La segunda escena está en la parte superior derecha,  y describe el via crucis de Jesús en el momento en que se despoma con la cruz a cuestas.

ecce-homo-05

La segunda sección de la muestra, Infancia y Vida pública de Cristo, está centrada alrededor de La adoración de los Magos. Es uno de los dos anclajes cronológico para ubicar las obras de El Bosco, y se fecha en 1494 (lo cual, a decir de Pilar Silva, desplaza la cronología total del autor casi una década; y es así, poco a poco, con base en registros y pruebas de la época, como los especialistas reconstruyen la vida del maestro medieval a pesar de los siglos que nos separan de él).

Poco se sabe de la vida de ‘el Bosco’ aunque se le sigue la pista en los diverso registros de la ciudad, en sus encargos. Así se sabe que  mientras el resto de su familia figuraba como deudores en los documentos de la época, el Bosco registraba ingresos cuantiosos. Su mujer era la única heredera de una familia adinerada, y cuando vendió las propiedades de la dote, pudo establecer un taller, un hogar con criados y servicios en una casa frente a la plaza, donde ocurría la mejor parte de las celebraciones públicas del pueblo. hieronymus-bosch

De un simple miembro de la Hermandad de Nuestra Señora de Hertgonebosch pasó a convertirse en 1489, en miembro de pleno derecho de la cofradía, honor que se reservaba a teólogos y sacerdotes. Pronto el maestro se convirtió en uno de los ciudadanos más ricos del municipio puesto que atendía a la selecta clientela de Amberes y Bruselas. En 1504 comenzó a firmar como Jerónimo, El Bosco y, posteriormente, tan solo El Bosco; y nunca fechó sus obras.

Contó con tanta fama en vida que tras su muerte en 1516, sus sobrinos lo falsificaron obteniendo tantos ingresos que pronto los talleres que tuvieron relación comercial con el de Jerónimo van Aecken, El Bosco, también comenzaron a falsificarlo (de ese ímpetu se cree nace Las Visiones del Caballero Tindal de la colección Lázaro Gadiano). La fiebre de las copias de el Bosco’ se expandió por todo Flandes.

De acuerdo con Till Borchet, especialista flamenco del Museo de Brujas, son dos los obstáculos para determinar la autoría de las pocas obras que han sobrevivido de ‘El Bosco’, la asuencia de fecha en las obras y firmas, así como la misma naturaleza del taller medieval.

las-tentaciones-de-san-antonio-06-1

“Cuando se habla del taller de ‘el Bosco’, así como de cualquier taller medieval, debemos hablar también de toda una red de talleres de dónde conseguían las tablas, armaban y pintaban los paneles y luego ensamblaban el tríptico”, explica Till Borchet, especialista flamenco del Museo de Brujas. Los talleres medievales eran como las fábricas de arte contemporáneo de Andy Warhol, Damien Hirst o Jeff Koons, cuyas obras involucran un equipo de especialistas que ponen en marcha las ideas de las personalidades fuertes y con un estilo propio y un lugar ganado a base de talento, capacidad de trabajo y contactos. “En los talleres medievales, explica Borchet, todos seguían el estilo del maestro y procuraban ocultar la propia factura —la maniera era una categoría que surgió a finales del Quattrocento en la literatura italiana— ya que se trataban finalmente de las obras del maestro”.

Las tentaciones de San Antonio 07.png

La tercera sección se titula Los santos, y se centra alrededor de Las tentaciones de San Antonio, del Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa, que casi nunca sale del país por ser tesoro nacional, y la única excepción se concede por aprobación del concejo de ministros.

yyyy.jpg

El Prado tuvo que mover sus influencias al más alto nivel para que el Ministerio de Cultura español realizara una petición formal al Ministerio de Cultura luso y lograr el préstamo.

las-tentaciones-de-san-antonio-02

La hagiografía tradicional de San Antonio, como lo hacen los demás pintores de la época Patinir por ejemplo, sigue la historia de Atanasio del siglo IV, que se popularizó en la compilación de relatos hagiográficos, La leyenda dorada, atribuida al dominico Santiago de la Vorágine (nace en Varazze, un pequeño municipio en la provincia italiana de Savona, en 1230, y muere en Génova, 1298), en cambio, El Bosco inventa un recorrido para San Antonio, que atomiza en pequeñas historias, muchas de ellas sórdidas y plagadas de seres sobrenaturales; en todas ellas aparece el santo consecuente, estoico, piadoso.

Los retablos eran un género artístico de corte religioso que floreció en el norte de Europa. Se “leían” de izquierda a derecha y tenían un propósito didáctico y espectacular. Estaban compuestos de tres paneles y los dos laterales servían a su vez de cierre, es decir, su anverso estaba también pintado y era parte de la narrativa. El Jardín de las delicias, por ejemplo, cuando está cerrado se ve el mundo increado. La inscripción en letras góticas, arriba del tríptico cerrado menciona el momento que retrata: Él mismo lo dijo y todo fue hecho; Él mismo lo ordenó y todo fue creado (Salmos 33, 9 y 148, 5).

Los retablos eran el elemento central de una gran puesta en escena durante las fiestas religiosas. Imagine el incienso sobrevolando las naves de las catedrales, su rastro piadoso y dulzón, el repique de las campanas, los cánticos, las velas y los vitrales filtrando la luz natural en colores. Finalmente, se abren las puertas del tríptico en el altar o la capilla.

El jardín de las delicias se expone junto a las placas de rayos X.el-jardin-de-las-delicias-radiografia

El Jardín de las delicias no fue hecho, evidentemente, para una iglesia. Sin embargo El Bosco usa este género para el palacio de Coudenberg en Bruselas, propiedad de los Nassau.

Los tres paneles nos cuentan el destino de la humanidad, según El Bosco. En el panel izquierdo, el matrimonio de Adán y Eva en el tercer día de la creación. En el panel central desarrolla la degeneración del mandato ‘creced y multiplicaos’.

El estilo de ‘El Bosco’ recuerda a los cientos de predicadores que recorrían las ciudades europeas medievales buscando captar la atención de los transeuente con pequeñas parábolas visuales, cortitas y entretenidas, muchas de ellas indescifrables, inimaginables, si no fuera porque El Bosco las describió. Para lograrlo se vale de simbolismos arcanos propios de la cultura popular de los Países Bajos, referencias eruditas a manuscritos iluminados medievales, a bestiarios de la época, quimeras fascinantes, delirios eróticos de un gran sueño de fiesta o un día frebil; otros motivos posiblemente no quieran significar más que la expresión de la imaginación llevada al límite.

En los detalles es donde mejor se goza a el Bosco. De acuerdo a Pilar Silva, “el común denominador de las cientos de parábolas de el Bosco es lo que uno no debe hacer para no terminar en el infierno. Pero el Bosco describe el pecado y sus delicias con un gusto que provoca pecar”.

En la penúltima sala encontrarán dos manuscritos iluminados, dos joyitas medievales. Por entonces, en los Países Bajos los manuscritos iluminados eran una modalidad artística que solo se lo podían permitir  monasterios ricos o cortes reales. Se muestran dos: El libro de las Horas del Conde de Nassau Engelbrecht II (1451-1504, muy cercano en años a ‘El Bosco’).

El ejemplar de El Libro de las horas de Engelbrecht II pertenece a La Bodeleian Library de la Universidad de Oxford. Es una traducción al francés de David Oberg, escriba de la corte Borgoña; y las figuritas en miniatura son de Simon Marmion (1425-1489) un célebre pintor de paneles e ilustrador de manuscritos del Ducado de Borgoña, en Francia. Son muchas las coincidencias con las figuritas, frutas, animales fabulosos que aparecen también en las obras de El Bosco. En la exhibición se muestra tal y como aparece aquí abajo.

bodl_Douce219_roll397.16_frame2.jpg

El segundo manuscrito es Las Visiones del Caballero Tondal, escrita por un Monje Marcus, pertenece al Museo Getty de Malibú. Narra las aventuras de un caballero muy malvado, que cae en un sueño profundo y accede al más allá, al purgatorio y al infierno.

Se trata de la representación que se tenía en el medioevo del infierno, previa a la Comedia de Dante Alighieri. Fue un éxito en el Medioevo, y ‘El Bosco’ la habría leído con seguridad en la edición que se imprimió en Hertogenbosch en 1484.

las-viosiones-del-tondal

En la exhibición, el libro está abierto en las páginas 132-133. En el detalle que resaltado aquí arriba se puede ver las similitudes con Las Visiones del Caballero Tondal, un panel que por mucho tiempo se creyó fue pintado por El Bosco, pero resultó de un ‘seguidor’  o imitador muy próximo en el tiempo al maestro medieval.

El recorrido termina con El mundo y el hombrePecados capitales y obras profanas, que discurre en torno a La Mesa de los pecados capitales, (una de las obras menos conocidas, empero centrales y de las más ricas en interpretaciones y polémicas), y el tríptico incompleto de El Camino de la vida.

Por otro lado, por nombrar algunos éxitos de la exhibición, el equipo de Pilar Silva logró traer el dibujo del Hombre-árbol de la Albertina de Viena, una verdadera obra maestra.

El hombre árbol.jpg

El Museo del Prado, además, organizó clases maestras a cargo de los principales especialistas en la obra de El Bosco. Friso Lammerts, especialista del Museo Boijmans de Rotterdam, se preguntó: “¿De dónde cree que viene esa tendencia tan actual de retratarnos a nosotros en selfies y todo cuanto hacemos en la vida cotidiana como si fuera interesante? La idea de que es interesante captar lo cotidiano no es tan evidente y se debe a una tradición en cuyos inicios se encuentran en El Bosco”.

Antes del 1500 prácticamente ningún artista se planteaba la realidad cotidiana como algo sobre lo que puediera centrar su obra y experimentar libremente con lo que se encontraba en su rutina diaria. Basicamente porque los artistas trabajaban para la iglesia recreando los temas del evangelio, así como de las vidas de santos, el retrato de algún burgués rico cada tanto tiempo, y el usual retrato de la familias reales (para casarse, por ejemplo, en 1653 cuando la Infanta Maria Teresa, a la muerte del Príncipe Baltazar Carlos, se convierte en la adolescente más codiciada de Europa, nada menos que la heredera del Imperio Español, el más grande de Occidente. Y la Reina Madre, Ana de Austria, reina de Francia, a falta de Facebook o redes sociales, pide un retrato de ella a sus embajadores en Madrid, que es luego encomendado a Velázquez, para ver cómo estaba (recuerden que la Casa de los Habsburgo eran más feos que un dolor de barriga, y con el prognatismo que les alargaba el rostro), y ver si podía casarla con Luis XIV de Francia que por entonces tenía la misma edad de la Infanta española Maria Teresa de Borbón; eran primos hermanos tanto por padre y madre. Se casaron en 1660). La autonomía de la obra de arte y del artista que hoy en día es el rasgo sine qua non de la industria del arte, en cambio, por entonces, en el siglos XV, era inconcebible que el pintor retratara otra cosa que no fueran obras al servicio de la iglesia y algún retrato por alguna ocasión especial para alguna autoridad regia. Además, recuérdese que el pintor no aprendía a pintar de la naturaleza, sino en gremios, copiando la técnica del maestro.

leyden2
Juego de cartas. Lucas Van Leyden. Circa 1520. Óleo sobre taba. 29,8×39,5com. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.

A comienzos de 1500, a decir de Lammerts, los artistas en los Países Bajos comenzaron a incorporar nuevos temas, lo que posteriormente se llamará pintura de género, es decir, temas de la vida cotidiana; a lo mejor, los artesanos de entonces lo veían como una instantánea de un día cualquiera, y fue una revolución cultural.  Así, en 1508 Lucas Van Leyden pinta el primer Juego de cartas y el primero Juego de Ajedrez de la pintura Occidental. Otros ejemplos de estos nuevos temas son El Cambista y su mujer (1514) de Quentin Massys; y las tapas del tríptico El Carro de Heno de ‘El Bosco’, son las primeras obras en retratar escenas de la vida cotidiana de la época.

661701c6-51d1-484c-af39-ca83bd5c8104
El carro de Heno. El Bosco.Óleo sobre tabla, 133cm x 100cm (tabla central); 136,1 x 47.7 (tbla izquierda);136,1 x 47,6 (tabla derecha)h.1512-15 Madrid. Museo Nacional del Prado.

En vida, el Bosco fue el artista más exitoso de los Países Bajos.En sus escenas de la vida cotidiana, como el hombre en la “portada” del Tríptio El Carro de Heno, se enmarcan en un discurso moral y bíblico. En los paneles interiores, combina esos elementos con monstruos y realidades sobrenaturales, demonios, misteriosas invenciones bajo la misma estrategia narrativa de historias atomizadas.

Fíjese en La Mesa de los Pecados donde el discurso bíblico está completamente fundido con escendas de la vida cotidiana propias de las obras de género.Por otro lado, noten los personajes: el charlatán, el dentista. Recuerde el matasanos en La extracción de la piedra de la locura.

zzx.jpg

Otra característica interesante es que El Bosco no perdona a nadie, satiriza también a la alta sociedad, prelados, monjas, príncipes y burgueses; incluso critica los altos productos de la civilización, como puede apreciarse en el panel dedicado al Infierno de El Jardín de las delicias. Es difícil descifrar su simbología por el nivel de detalle y porque su crítica es a la sociedad en su conjunto, esto hace más dificil ver en qué bando está.

Las obras que se echan de menos en el Prado son El Juicio Final, de la Academia de Bellas Artes de Viena; La Crucifixión, del Museo Real de Bruselas que no se puede mover por su precaria condición; La historia de Noé del Museo Boymans-van Beuningen en Rotterdam.

Asimismo, no se consiguió el préstamo del Tríptico de los hermitaños, de la Galleria de la Accademia de Venecia, que no debería prestarse por razones de conservación, pero que sí fue prestado para la muestra Hieronymus Bosch: Visiones de un Genio del museo Noordbrabants de Hertogenbosch en Holanda, meses antes de la muestra en el Prado. Luego hubo cambios en la política italiana y, por cosas de las vida, la superintendente que no quería prestarlo, fue trasladada a Cerdeña (“más lejos no la pudieron mandar”, bromea Silva en conferencia de prensa en el Museo meses atrás), y el equipo del Museo del Prado logró convencer al nuevo superintendente de Galleria de la Accademia de Venecia para que preste sus obras de El Bosco y accedió a prestar Las Visiones del más allá.

Las visiones del más allá. El Bosco 4 tablas de 87com x 40cm. Haci 1490.  Gallerie dell’Accademia Venecia.

Pocos meses antes de la exhibición en el Prado, en febrero del 2016, en la ciudad natal de el Bosco, el museo Noordbrabants de Hertogenbosch inauguró Hieronymus Bosch: Visiones de un Genio, muestra que atrajo a casi medio millón de personas, más del doble de la población de la pequeña ciudad holandesa.

las-visiones-del-mas-alla-01
Detalle del panel de Las Visiones del Más Allá

Como parte del éxito de taquilla holandés, detrás de la muestra hubo un proyecto de investigación sistemático de la obra de el Bosco a cargo del Bosch Research and Conservation Project, liderado por Jos Koldeweij y Matthijs Ilsink.

ih-niDespués de analizar todas las obras del maestro holandés, o atribuidas a él y sus imitadores, con técnicas de fotografía de alta resolución, infrarroja, rayos X, dendrocronología, entre otros peritajes cuyos costos ascendieron a €3 millones, el Bosch Research concluyó que La mesa de los pecados capitalesLa Extracción de la piedra de la locura y Las tentaciones de San Antonio Abad, no son obras de ‘el Bosco’; una polémica degradación en la que había un resabio de 400 años de batallas independentistas y cientos de millones de euros en juego.

Las tres obras de Jerónimo Van Aeken (1450-1515), El Bosco,  La mesa de los pecados capitales, La Extracción de la piedra de la locura y Las tentaciones de San Antonio Abad, llegaron a España en la colección de Diego de Guevara, hijo de, Felipe de Guevara, un alto funcionario en Amberes de la corona española; y en la colección de Fernando de Toledo, hijo ilegítimo de Fernando Álvarez de Toledo, III duque de Alba; a la muerte de estos, en sus almonedas, el rey Felipe II (1527-1598) fanático del Bosco, compró esas obras, entre otras como El Jardín de las delicias, entre 1563-80, cuando Flandes inicia las hostilidades contra España trece años después de asumir el territorio.

bosch-goed-detail

Por entonces, los Países Bajos españoles, así como el Chile, Perú, Nápoles, Sicilia o México eran parte del imperio español. Los 17 territorios, ubicados hoy en Bélgica, parte de Holanda y Luxemburgo, todos protestantes, no vieron con buenos ojos que Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, abdicara en 1555 dicha región a favor de su hijo, el rey católico, Felipe II, de la rama española de los Austria-Habsburgo; a los pocos años iniciaron hostilidades que duraron 143 años hasta que lograron su independencia de España.

El carro de heno - El Bosco 004.jpg

El Bosch Research Project fecha La extracción de la piedra de la locura en 1510-1520, posterior a la muerte de ‘El Bosco’ y, a juzgar por la técnica, argumentan los especialistas holandeses, sería de un pintor desconocido. La extracción de la piedra de la locura es una pintura, un óleo sobre tabla de madera de roble, 48,5 x 34,5 cm.

La extracción de la piedra de la locura.jpg

Un cirujano que lleva un embudo invertido en la cabeza, símbolo del engaño, extrae de la cabeza del paciente no una piedra, sino un tulipán de lago, una especie de nenúfar como el que está depositado en la mesa. La tradición popular de Flandes asociaba la locura a una piedra alojada en el cerebro de las personas. En la parte superior, en letras góticas dice “Meester snijt die keye ras (Maestro, quítame pronto esta piedra); y en la parte inferior: Myne name is lubbert das (Mi nombre es Lubbert Das) (…) Lubbert es un nombre masculino que se usa también como apodo para una persona gorda, perezosa y estúpida, mientras que el verbo lubben significa castrar”, según el catálogo de El Bosco. La Exposición del V Centenario, Museo Nacional del Prado, (2016, pp. 356-363). Por su parte, los especialistas del Prado lo fechan alrededor de 1505-1510.

bosc.jpg
La Tentación de San Antonio Abad. El Bosco. Óleo sobre tabla de madera de roble, 73cm x 52,5 cm. Museo Nacional del Prado.

Por su parte, La tentación de San Antonio Abad es un óleo sobre madera, un poco más grande que el anterior. Son muchos los demonios pequeños que se preparan para atormentar al santo, que se encuentra guarecido en su covacha, en aparente estado de contemplación frente a un río .

Mesa de los Pecados Capitales. El Bosco. Óleo sobre tabla, 120cm x 150cm (1505-10). Madrid, Museo Nacional del Prado. Dos personas observan El paso de la laguna Estigia (1519-1524) de Patinir. óleo sobre tabla, 64 x 103cm. Museo Nacional del Prado.

El Bosch Research Project concluye que La tentación de San Antonio Abad  fue obra de un imitador y que fue realizada entre 1530-40.Por su parte, los especialistas del Museo del Prado aseguran que el panel fue preparado para ser utilizado en 1464, y parece más plausible que se hubiese usado hacia el 1500-10 que en la fecha propuesta por el Bosch Project, que es posterior, incluso varios años después a la muerte de El Bosco, con lo cual no queda claro para qué, si la pieza está lista para ser utilizada en el 1464, se esperó tanto tiempo para pintarla, casi 80 años, como argumenta El Bosch Research Project.

Regresando a la exhibición en el Museo del Prado, la sección sexta, y final, gira en torno a la tercera pieza de la controversia,  La mesa de los pecados capitales. El Bosch Research Project argumenta que no es de El Bosco con base en Los comentarios de la pintura de Felipe de Guevara.

103-pecados-capitales-gula
Detalle de La Msa de los pecados capitales. Gula

El rey Felipe II (1527-1598) fanático de ‘El Bosco’, compró las obras entre 1563-80, cuando la independencia de los Países Bajos del Imperio Español se había puesto ya en marcha. Posteriormente, en 1839, La mesa de los pecados capitales, La Extracción de la piedra de la locura y Las tentaciones de San Antonio Abad pasaron junto a otras obras de La Colección Real al Museo Nacional del Prado, y se exhiben desde entonces allí, en el primer piso, en la Sala de Pintura Flamenca, junto a su tríptico más famoso, El Jardín de las Delicias y El Paso de la laguna Estigia de Joachim Patinir—probablemente el primer paisaje de Occidente.

zxaskj.jpg

El coleccionista y burócrata español Felipe de Guevara escribe en Los Comentarios de la Pintura que La mesa de los pecados capitales no es de ‘El Bosco’: “entre estos imitadores hay uno que fue su discípulo (…) ejemplo de este género de pintura, es una mesa, que vuestra majestad tiene, en la cual están pintados los siete pecados mortales, mostrados en figuras y ejemplos (…)”.Dicho manuscrito, Comentario de la pintura (…) de Felipe de Guevara está presente en la exhibición.

El manuscrito de Los Comentarios de la Pintura de Felipe de Guevara, a decir de Sánchez Cantón, fue redactada hacia el 1560, poco antes de su muerte, y permaneció sin publicar hasta 1788.

Si bien Felipe de Guevara fue un gran coleccionista, no fue un especialista infalible y menos de su propia colección. En sus inventarios afirmaba tener obras de ‘El Bosco’ que en realidad no lo eran, entre otras varias atribuciones erróneas. Además, en el manuscrito asegura tener otros tantos lienzos del pintor cuando el Bosco no pintó lienzos, o ninguno ha sobrevivido.

coloso

El Museo del Prado ha desatribuido obras icónicas antes como el caso de El Coloso, atribuida al Goya de la época oscura, uno de los pintores más representativos del museo; hoy barajan la atribución a un pintor valenciano Asensio Juliá, documentado como principal ayudante del taller de Goya en el siglo XVIII.

 

hieronymus-bosch-bosco-1
Entrada del Museo Hertogenbosch

Si reducimos absurdamente el éxito a los números, el Noordbrabants logró 17 obras de las 24 que consideran como auténticas; en tanto que el Prado consiguió 24 de las 27 que consideran como auténticas. Esta es una muestra verdaderamente irrepetible ya que los principales trípticos como El Jardín de las delicias o El Carro de Heno o La mesa de los pecados capitales no salen de España.

La asistencia superó el medio millón de personas, un auténtico éxito de taquilla, razón por la cual extendieron la muestra hasta el 25 de setiembre.

La muestra ha batido record de asistencia con poco más de 600.000 visitas desde su inauguración el pasado 30 de mayo. La muestra supera a la hasta ahora más exitosa del museo del Prado, Tesoros del Hermitage 583.206 visitantes.