Peter de Cupere: esto me huele a arte

Este artista belga ha dedicado su vida a crear arte en base a olores. Transforma e involucra íntimamente al espectador con cada una de sus obras. Su última aventura explora el mundo de la pasarela, y deja en el aire una interrogante sobre la función que podría cumplir el olfato en sociedades donde la vista es la reina. 

POR GEORGE SIMONS

Sentados a lo largo de un recorrido en forma de W en la sala del museo de la Moda de Hasselt, Bélgica, los espectadores esperan la salida de los modelos con los ojos vendados mientras de fondo suena un chill-out minimalista. Los modelos, hombres y mujeres, están desnudos y modelan olores. Pasan a pocos centímetros de los espectadores. Los franceses, por supuesto, tienen una palabra para eso: le sillage: c’est la trace, le chemin, l’odeur laissée derrière soi par quelq’un. // El rastro, el camino, el olor que alguien deja cuando ya no está. La asombrosa experiencia de retratar la persona desnuda con tan sólo olerla es la propuesta de Sillage, The Naked Perfumance, la última performance o experiencia creada por de Cupere.

Peter de Cupere no es una “nariz” (un catador de la industria perfumera) y tampoco un científico. Sin embargo, su especialización en las artes plásticas lo ha llevado a mezclar la sensibilidad del perfumista y las técnicas del químico para crear obras de arte insólitas.

No son sólo objetos, sino experiencias; a veces creadas a través de artefactos, como El Olfactiano, una mezcla de piano y aromatizador; o a través de paisaje y recorridos odoríficos como el Laberinto olfativo (2002), construido en base a algodones odoríficos en el jardín de un castillo; el espectador debía confiar en su propio olfato para salir del laberinto. En otros casos, para su instalación Madonna Desflorada (2014) por ejemplo, que buscaba la reivindicación metafísica de la mujer a través de los olores de su cuerpo como fuente de vida, a través de un laboratorio alemán obtuvo los aromas de 50 mujeres físicamente sanas. Para sus proyectos más complejos, de Cupere trabaja con Internacional Fragance and Flavors (IFF), multinacional con más de 120 años de experiencia y cerca de 28’000 productos relacionados al olor, al sabor o al tacto en el mercado. Con ellos resolvió algunas instalaciones en Olor a Guerra (2015) en Poperinge, Bélgica, en conmemoración del primer ataque con gas letal durante la I Guerra Mundial. Trabajaron con pólvora, gases tóxicos, sangre, sudor, y con sustancias más misteriosas como el olor a miedo y a cadáveres en descomposición.

El origen y la estructura ausente

Peter de Cupere nace el 21 de noviembre de 1970 en Leuwen, Bélgica. Es el segundo de dos hermanos y dos hermanas. Este año, Peter cumple 46 años.

El arte olfativo en la tradición occidental

Sin exagerar, las obras de Peter de Cupere desafían 20 siglos de tradición artística occidental. El olfato ha sido concebido como un sentido inferior al resto e inapropiado para el arte. Ya Platón, en su diálogo Hippias Mayor, define lo bello o el objeto del arte como aquel placer que entra por la vista y el oído, mas no del placer devenido de los otros sentidos. El olfato quedó relegado a un sentido menor, más animalesco y que solo aportaba un conocimiento efímero, epidérmico, sensual, peligroso inclusive.

A lo largo del siglo XVIII y del XIX la sanidad pública en Europa luchará por desodorizar los lugares públicos y neutralizar los olores en la población como parte de la higiene personal. Costumbre que se impondrá luego en todo el mundo civilizado, según expone el historiador Alain Corbin en su estudio El perfume o el miasma: El olfato y lo imaginario social.

No es hasta comienzos del siglo XX que se explora el valor cognitivo del olfato, exploración realizada desde la literatura. Marcel Proust, hacia el final del primer capítulo de A busca del tiempo perdido, hace una genealogía de un recuerdo de la infancia:

Siento estremecerse algo en mí (…) percibo el rumor de las distancias que atraviesa. (…) Y de repente apareció el recuerdo. Aquel sabor era el del trocito de magdalena que me ofrecían los domingos por la mañana (…). Mas cuando nada subsiste de un pasado antiguo, tras la muerte de las criaturas, tras la destrucción de las cosas, sólo el olor y el sabor, más frágiles pero más vívidos que nunca, más inmateriales, más persistentes y más fieles, perduran todavía mucho tiempo, como almas recordando, aguardando, esperando sobre las ruinas de todo lo demás, soportando sin doblegarse, sobre su gotita casi impalpable el edificio inmenso del recuerdo.

Obras de arte de Marcel Duchamp o Joseph Bueys, entre otros artistas plásticos del siglo XX, que exploraron los olores pero no como elementos fundamentales de sus obras. Para ello habría que esperar a la primera década del siglo XXI, en la que artistas como el brasilero Ernesto Neto o el japonés Nobi Shioya, o la alemana Helgard Haug, por mencionar los más representativos, exploran ya ‘el arte olfativo’ como género artístico, (así como ‘el desnudo’ fue, a decir del historiador del arte Kenneth Clarke, un género para los griegos del siglo V a.C, o la ópera fue un género recién creado para los italianos del siglo XVIII).

Por su parte, Peter de Cupere, ya en 1998 recibe su primer gran reconocimiento del establishment por su instalación ‘Tierra de caña, un paisaje odorífico presentado en un cuarto cubierto de pasto, cañas, tierra, olor a hierbas empozadas, a pescado podrido y un dulce aroma a limón y hierbas frescas para el final del recorrido. “Te has adelantado a tu tiempo unos 15 o 20 años”, le dijo Jan Hoet el reconocido curador belga de arte contemporáneo.

Olfateando la sociedad

Su producción se estima en más de un centenar de instalaciones en museos de Europa, Asia y América. Además, Peter es responsable del ‘Art Sense(s) Lab’ del departamento de Bellas Artes de la Universidad PXL-MAD Hasselt, Bélgica.

En el 2015, de Cupere, junto con la Universidad PXL-MAD Hasselt, Bélgica crearon One drop of freedom, una gota de esencia de hierba enfrascada en una lágrima de cristal. A €10 cada una, y una edición limitada gold leave edition de €1000. Iniciativa cuyas rentas irán destinados al Refugee Aid Flanders y la plataforma de Limburgo para Refugiados.

 

*Una versión más corta fue publicada en una revista chilena http://www.revistasml.cl/peter-de-cupere-arte-olfativo

 

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